Sign In
¿Cómo monitorear el desempeño financiero del negocio?

¿Cómo monitorear el desempeño financiero del negocio?

En un año atípico de alta fluctuación, las empresas requieren de análisis financieros constantes ¡Conoce nuestros tips!

Para preservar el negocio en marcha, el monitoreo diario del desempeño financiero es esencial, ya que, a través de él, se pueden tomar decisiones para proteger la liquidez, capacidad indispensable ante un escenario de alta variabilidad.

En este sentido, los Estados Financieros mensuales son una herramienta crítica de la cual se pueden obtener grandes beneficios si se analizan bajo enfoques específicos. Por ello, en esta ocasión te presentamos algunos modelos e indicadores con los que podrás identificar y accionar medidas de contención para preservar el flujo de caja y otros efectos que podrían comprometer la permanencia de la operación en el horizonte medio.


Análisis vertical 

Es un análisis que nos permite conocer la proporción o representación de cada rubro del estado de resultados o balance general en porcentaje. 

En el estado de pérdidas y ganancias la base son las ventas (100%), mientras que, en el estado de posición financiera, será el monto de activo total o la suma de los pasivos y el capital contable. 

Para determinarlos sólo es necesario dividir cada rubro, entre la base, para finalmente multiplicarlo por cien.

Este análisis favorece la comparación entre el tamaño de cada cuenta para identificar rubros en los que se cuente con un monto excesivo. Por ejemplo, si en el estado de resultados la proporción más grande se ubica en los gastos, posiblemente la administración deba hacer un esfuerzo para optimizarlos. O a lo mejor en el balance general se tenga en activos un porcentaje de cuentas por cobrar (o clientes) elevada, efecto que podría representar dificultades para recuperar los saldos de las ventas realizadas con los clientes, por lo cual el foco deberá concentrase en la cobranza.


Análisis horizontal

Al igual que el análisis vertical, el horizontal es comúnmente aplicado al balance general y al estado de resultados, sin embargo, la comparación se enfoca a los incrementos o decrementos que ha presentado a lo largo del tiempo cada cuenta en sí misma, y no a la proporción de su participación en el estado financiero.

Para ello, la fórmula aplicable es: monto del año anterior menos monto del año actual, dividido lo que resulte, entre el monto del año anterior y luego multiplicado por cien.

Este modelo analiza la tendencia de aumento o decremento en cada cuenta, por lo que un porcentaje negativo en los gastos de operación del estado de resultados, podría comunicar que los esfuerzos para controlarlos están generando el efecto esperado. Por el contrario, una disminución de la cuenta de efectivo y equivalentes en el balance general, nos indica que la empresa está perdiendo liquidez y, por ende, el pago de sus compromisos de corto plazo podría peligrar.


Indicadores clave
Además de lo anterior, existen índices que nos permitirán tener un manejo adecuado de efectivo o recursos con rápida capacidad para transformarse en dinero líquido, control requerido para la permanencia en una crisis.

- Capital de trabajo: es la resta del monto del activo circulante menos el pasivo de corto plazo. El excedente o déficit resultante, nos permitirá saber con cuántos recursos cuenta la compañía después de cubrir sus obligaciones de corto plazo. Con esta razón se puede realizar una mejor asignación de los recursos disponibles y en su defecto evaluar la opción de apalancarse con algunos créditos a futuro.

- Liquidez: se calcula dividiendo el monto del activo circulante entre el pasivo a corto plazo. En términos simples, es la capacidad de una empresa para responder a sus obligaciones de corto plazo. Su estimación es necesaria ya que con ella se podrán determinar los retos en términos de pago de una compañía en los próximos 12 meses. Si la razón es menor a uno, se deberá recurrir a restructuración de pasivos con el fin de alargar los ciclos de pago. Al encontrarnos ante una pandemia que se ha extendido desde inicios de año a la fecha, cobra sentido evaluar las capacidades de pago en el corto plazo.

- Prueba ácida: es la misma que la anterior sólo que a los activos circulantes le son restados el monto de los inventarios. Debido a la complicación de desplazar el inventario para transformarlo en dinero líquido, se resta su valor, siendo un indicador de mayor precisión respecto al cumplimiento de las obligaciones de corto plazo.

- Solvencia: Es una relación entre el total de los activos de una empresa respecto a sus pasivos totales y muestra la capacidad de pago de todas las deudas y obligaciones una compañía. Su medición se realiza dividiendo los activos totales entre los pasivos totales. Durante la crisis sanitaria, nos podría permitir llevar acciones de desinversión en activos fijos, si esto implica una mejora de las condiciones de pago de nuestros adeudos.

- Ciclo operativo: comunica el tiempo que tiene que transcurrir para recuperar el efectivo invertido desde la compra de insumos hasta que el cliente paga los productos que le fueron vendidos. Este valor se determina sumando los días de cuentas por cobrar más los días de inventario. Quizás el periodo de recuperación del efectivo sea largo, por lo que en una crisis como la actual convenga llevar a cabo promociones para desplazar con mayor rapidez los inventarios acumulados.

- Ciclo financiero: se contabiliza restándole al ciclo operativo los días de cuentas por pagar. El resultado, es el tiempo que transcurre entre que pagamos a nuestros proveedores y cobramos las ventas realizadas. Si durante la contingencia por COVID-19 tu ciclo financiero es largo, podrías evaluar el uso de estrategias de factoraje financiero o créditos de corto plazo, para poder cubrir los requerimientos de capital durante este tiempo.

Proyecciones a futuro
Finalmente, el presente nos obliga a pensar en el futuro; es así como la planeación de escenarios y el despliegue de proyecciones serán determinantes para una adecuada toma de decisiones. A partir de modelos estadísticos con datos históricos, se puede pronosticar el desempeño de las ventas y de otras variables. Te sugerimos no excedan de 3 meses ante el entorno cambiante que rápidamente evoluciona.

Al examinar estos componentes financieros, podrás tener mayor visibilidad del desempeño de tu organización y accionar medidas inmediatas ¡Adapta e implementa estas recomendaciones a tu negocio!